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Desde el mar de pinares: Llegará el día de los abrazos

Museo Reina Sofía, Cuadro de Juan Genovés: El abrazo.

El cuadro de Juan Genovés titulado “El abrazo”, realizado en 1976, se convirtió en el icono de toda la Transición española de la Dictadura a la Democracia. Por simbolizar esa idea cuelga hoy en las paredes del Congreso de los Diputados. Vivíamos entonces un momento muy convulso en todos los aspectos, político, social y económico. Afloraban los viejos miedos fratricidas. En nuestras calles convivían desde los que gritaban por una revolución socialista inmediata hasta los que seguían matando a tiros a quienes se manifestaban por la democracia. En ese clima surgió “El abrazo”. Era pura utopía, sin duda.

Sin embargo, un año después, en junio de 1977 se firmaron los llamados “Pactos de la Moncloa”. Allí se fundieron en ese abrazo desde los políticos surgidos del más puro franquismo hasta los comunistas recién salidos a la luz, los empresarios más afectos al régimen con los sindicalistas que habían pasado media vida en la cárcel. Gracias a esos pactos hoy tenemos la España que tenemos, para bien o para mal, según quien la mire. Pero aquí estamos, disfrutando del período más largo que hemos vivido en paz.

Volvemos a estar en una etapa crucial de nuestra historia. También de la europea y de la planetaria, porque ya somos un pequeño barrio de esta aldea global. Día tras día comprobamos que nuestros políticos no parece que estén a la altura que exigen los tiempos. Ni unos, ni otros. Crece la incertidumbre y no sabemos, ni nadie sabe, qué va a pasar.

Hasta ahora viajábamos por una buena carretera, en vehículos bastante confortables. El tiempo era aceptable, la señalización era buena, el firme y el asfalto muy aceptables. Las señales de geolocalización funcionaban perfectamente y nuestra seguridad nos proporcionaba una tranquilidad casi total.

Pero, de repente, empezaron a aparecer baches en el asfalto, luego grietas, desaparecieron señales, llegó la tormenta con viento y granizo, perdimos la orientación y las señales del GPS. La carretera se convirtió en una pista, luego un camino y ahora ha desaparecido completamente en medio de la nada. Ahí estamos. No sabemos hacia dónde ir, ni qué decisiones tomar. Si cada uno comienza a seguir sus intereses y a buscar su propia salida estaremos perdidos.

Según las encuestas casi el 90 por ciento de los españoles deseamos que los políticos se pongan de acuerdo en un pacto para afrontar la inmensa crisis que se nos viene encima. Si cada partido está pensando en sus estrategias para conseguir votos de cara a las próximas Elecciones nos hundiremos en la debacle, sin remedio. Es nuestro deber exigir a nuestros políticos que estén a la altura de nuestras expectativas, no de sus intereses partidistas. El mejor servicio que ahora pueden hacer por este país, que dicen amar tanto, es guardar sus logos, banderas y sus propios programas, para sentarse a hablar y consensuar unas direcciones en medio de esta tormenta, antes de que lleguemos al naufragio, como nos ha ocurrido en otras épocas históricas.

Como país enfrentado y desunido naufragamos en 1808, luego en 1823 con el nuevo empoderamiento de Fernando VII, en 1873, en 1898 y en 1936. Todas son fechas que marcaron un retroceso, un enfrentamiento y un fracaso como país. Volvemos a estar frente a una encrucijada difícil. Las decisiones que tomen y que tomemos o dejemos de tomar van a ser definitivas para bastante tiempo. Necesitamos que nuestros políticos nos miren y nos escuchen. Que bajen el nivel de agresividad y de tensión, que no manifestamos entre nosotros, salvo el inmenso ruido mediático provocado por una minoría interesada en una solución autoritaria. Necesitamos que se sienten a hablar, que busquen acuerdos. Serán difíciles y costosos. Tendrán que aparcar sus principios, ideologías y expectativas de futuro. Pero…nos va la vida en ello. La alternativa es la vuelta al desastre, que ya hemos conocido tantas veces en nuestra historia.

Siempre se comenta que Churchill, después de mantener en pie al país y llevar a la victoria a Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial, perdió las Elecciones en 1945. Los votantes somos así de insensatos, desmemoriados, poco agradecidos, no perdonamos el mínimo error y sobre todo somos imprevisibles.

Tenemos que pedir a nuestros políticos que se olviden de sus estrategias o de las Elecciones y que se sienten a negociar bajo la mirada del cuadro “El Abrazo” de Juan Genovés. Si no buscan ese abrazo, tampoco nosotros podremos abrazarnos. Ahora casi todos nosotros estamos unidos en los balcones, en canciones y videos de ánimo, en mil chats de amigos y familiares. Que aprovechen esta unión si de verdad pretenden representarnos. Después de muchas refriegas, discusiones, desplantes… queremos que llegue un día en que la mayoría de nuestros políticos puedan abrazarse como ocurrió en 1976, entre políticos mucho más dispersos y radicales. Solo entonces podrá llegar para nosotros también “El día de los abrazos”. Con esa idea fue surgiendo esta canción.

Autor: Jesús Eloy García Polo

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