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Se suspenden las visitas a las residencias, estos centros acogen a 2.372 mayores en Segovia

Cartel en la residencia El Alamillo, de Cuéllar.

Este viernes 6 de noviembre entra en vigor la norma por la que se suspenden las visitas a las residencias y centros asistenciales en la Comunidad. Y por tanto, en la provincia, para evitar los contactos sociales como consecuencia de la gravedad de la crisis sanitaria.

Las residencias de la provincia de Segovia acogen en la actualidad, según datos de Sanidad, a  2.372 personas mayores y/o personas dependientes. Y no hay que olvidar que son las personas más vulnerables a la pandemia.

Estos centros han tenido que adaptarse a la nueva situación generada por la crisis sanitaria  para garantizar la comunicación y relación con las familias cumpliendo todas las medidas de seguridad. Ahora se ven abocados a cerrar nuevamente sus puertas cumpliendo con responsabilidad las normas que dictan las autoridades sanitarias.

En estos centros asistenciales de la provincia más de un millar de residentes (1.029) han superado la enfermedad del Covid-19 desde el pasado 14 de marzo. Y por otro lado, se han registrado 205 fallecimientos  por coronavirus y 107 fallecidos con síntomas compatibles a la Covid-19.

Autor: Redacción Cuéllar

Muévelo

5 Comentarios

  1. Los familiares es casi imposible contagiar a los residentes con las medidas de seguridad que se aplican y los ancianos se están muriendo de pena sin contacto con sus familiares serán los trabajadores los que hay que controlar

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  2. Completamente de acuerdo, parece que las grandes cabezas de este país, no piensa, que la salud psíquica es tan importante como la física y la única motivacion que tienen son las visitas de sus familiares

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  3. HOY SIENTO NOSTALGIA DE TÍ
    Mi madre, una mujer trabajadora del campo toda la vida, encerrada en su residencia de Fuentepelayo desde el inicio de la pandemia, no han vuelto a pisar la calle ni han tenido visitas dentro de la residencia, sólodurante el verano a través de una ventana, con una mosquitera de pir medio, muy muy lamentable. Cuando entró aún quitaba las malas hierbas de sus tierras y barría las hojas de su manzano en su casa, hoy está sujeta a una silla de ruedas, por un cinturón de seguridad, dicen que por su mayor protección?, apenas se mantiene en pie. Sólo se puede hablar con ella por teléfono o dicen que también pir videoconferencia, quien sepa manejar estos aparatos de ahora¡, pero a ella la da igual ésto, porque lo que quiere, necesita y pide a gritos es ver, oir, tocar a sus hijas y, sobre todo respirar y sentir el aire y el sol que la quemaba en verano y la calentaba en invierno durante la mayor parte de su vida.
    Firmado: por la humanidad, el respeto y la dignidad a mi madre, que nos lo dió todo sin pedir nunca nada a cambio. Un beso madre. Ojalá alguien oiga tus gritos de libertad.

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  4. BASTA YA AL CONFINAMIENTO CONTINUO DE LOS MAYORES, EN LAS RESIDENCIAS DE SEGOVIA

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  5. Nuestros familiares, en Fuentepelayo, llevan desde marzo sin acceder a la residencia.
    Vemos a nuestros familiares desde la calle, a través de los cristales y comunicándonos por teléfono.
    Es penoso que no se hayan habilitado espacios durante todo este tiempo para poder tener algún encuentro en el patio , con mamparas separadoras u otros métodos, para que nos hubieran sentido cerca. No semuwrende coronavirus pero la pena se ve en sus ojos. La salud mental de nuestros familiares también es importante.

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