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El adios al «último peguero» Priscilo de Pablo

Priscilo de Pablos, el último peguero.

En vísperas de la Navidad, fallecía en la localidad de Navas de Oro, el último de los pegueros, Priscilo de Pablo, heredero de toda una tradición, la destilación de la pez en las pegueras, inexistente ya en la actualidad. Y con su muerte desaparece esa antigua labor artesanal, la de fabricación de la pez, y un oficio de más de 2000 años de antigüedad.

Las pegueras se asemejan a un horno de ladrillos, tejas y barro en el que los pegueros como Priscilo introducían una masa de resinas y maleza que después prendían fuego, para después obtener la pez que se destila en la combustión. El proceso de elaboración era muy lento y llevaba dos días y medio, y era un producto muy apreciado en otros tiempos por las resineras.

Era un oficio que se realizaba en esta época, en los meses mas duros y fríos del invierno. Y Priscilo aprendió el oficio de su padre para continuar con la tradición familiar después de trabajar en otros oficios, durante la posguerra. Con el paso del tiempo esta destilación artesanal pasó a mejor vida, y para hacerse a la idea de lo que supone la pérdida de Priscilo de Pablos, la última vez que ardió una peguera por estas tierras fue hace más de 10 años.

Por ello la triste noticia de la pérdida de Priscilo de Pablo va mas allá, y supone la desaparición de un oficio y labor artesanal que forma parte de las señas de identidad de la tierra de Pinares.

Autor: Redacción Cuéllar

Muévelo

2 Comentarios

  1. Detras de nuestra casa estaba la última peguera en la que le vi trabajar por última vez. Un olor muy agradable,que despejaba la narices taponadas

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  2. El oficio de peguero era un muchos casos una prolongación de la campaña del resinero. Oficios artesanos y respetuosos con el medio que merece una Declaración Institucional, donde se reconozca a quienes lo han ejercen y valore la cultura resinera de nuestra Tierra de Pinares. Debemos representa en nuestra Tierra de Pinares. Por cierto en Chañe existe una peguera que se enciende periodicamente a modo de muestra antropológica de nuestros milenarios oficios. Sería el mejor homenaje para Priscilo y todos aquellos esforzados que han patedos nuestros hermosos pinares.

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