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Armenia (2): La Misa del domingo

Cuando hoy hemos salido a la calle se nos han acercado dos jóvenes con botellas de agua y nos han dicho que tenían que mojarnos porque era una fiesta nacional y el ritual exigía mojar y refrescar a los otros. Discretamente nos han echado unas gotas para cumplir con la fiesta. Luego hemos visto a chicos con cubos de agua mojando a discreción y a otros en una fuente sumergidos en un baño refrescante. Después nos han explicado que así se celebra el día de la Transfiguración de Jesús, que ha mantenido hasta hoy rituales paganos del agua. Parecen muy actuales y apropiados para un día en que el termómetro ha marcado 38 grados. Esto es Armenia.

Hoy era domingo y nos hemos encaminado hacia Echmiadzin, pequeña ciudad cercana a la capital, centro religioso de Armenia. Aquí reside el Catholikos, el Papa Armenio. Se anunciaba una gran celebración religiosa en la Catedral. Es la más antigua del Cristianismo, pues data del siglo IV. Ha resistido terremotos e invasiones. Hoy todavía se alza majestuosa, aunque envuelta en andamios para apañar los achaques de la edad. Como muchas otras iglesias, ocupa el lugar de un templo pagano de la Antigüedad.

Las campanas eléctricas sonaban con alegría cuando hemos llegado. Una procesión con sacerdotes y oficiantes variopintos se acercaba al templo en medio de un boato desconocido para nosotros.

La ceremonia en el interior de la catedral ha sido bastante llamativa y muy evocadora de nuestros tiempos preconciliares. Los oficiantes de espaldas. Mujeres a la derecha, hombres a la izquierda. Bendiciones, incensarios humeantes, hisopazos por acá y por allá…pero sobre todo mucha música a lo largo de la ceremonia. Después de una hora de devoción contenida hemos dejado allí al papa armenio con sus cánticos y sus fieles. Nos avisaron que podía extenderse hasta las tres horas de duración.

Lo mejor, como siempre, eran los canticos que no cesaron en ningún momento. Había dos coros, separados o alternados, de mujeres y hombres, más los cánticos añadidos de las voces, solistas o en dúos, de los oficiantes. Era una auténtica sinfonía religiosa, de gran calidad y que invitaba a sentirse partícipe del lugar y del evento. Nos acordábamos de la música cansina y desafinada de nuestras iglesias católicas, que hace tiempo que perdió cualquier sentido espiritual conmovedor.

Aunque los armenios tienen el Cristianismo como seña de identidad la Iglesia no tiene el poder ni la influencia de la que disfruta en España. El régimen soviético dejó un iglesia pobre y reservada para el plano espiritual. No aparece la Iglesia en los grandes grupos de poder, como en España, ni en los grupos de medios de comunicación, en las prebendas de la educación o en las presiones sobre los políticos… La iglesia armenia tiene un gran poder e influencia… espiritual.

Un poco más allá de la Catedral encontramos unas llamativas ruinas de lo que fue el gran Templo de Zvartnost, que en el siglo VII desafiaba a los tiempos y a las leyes de la gravedad. Era de planta circular, sosteniendo una gran cúpula de piedra que se levantaba hasta los 50 metros. Después de ser durante unos siglos la envidia de los imperios cercanos un gran terremoto acabó con esta joya de la arquitectura, cuyas ruinas hoy se reconocen como Patrimonio de la Humanidad.

Para nosotros se nos hace muy difícil imaginar cómo estos reinos, apartados en el Cáucaso, podían levantar semejantes edificios en el siglo VII, cuando nosotros nos conformábamos con las simples iglesias visigodas, que querían imitar pequeñas bóvedas de la época romana. Estos templos suponen una cura de humildad. Luego llegaron nuestras grandiosas catedrales góticas, pero eso ya es otra historia.

Autor: Jesús Eloy García Polo

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