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La soledad de Fernando Del Valle

La soledad de Del Valle.

La soledad del corredor queda reflejada en los rostros en los minutos previos a la llegada del encierro. Unos hacen leves carreras y ejercicios de calentamiento, otros  besan las medallas que llevan al cuello..  hay también miradas cómplices, y hay  quienes se refugian en si mismos, para aliviar la tensión del momento.

Entre ellos está un veterano corredor como el vallisoletano Fernando del Valle, con muchas carreras en sus patas, que busca ese refugio interior, unos instantes de soledad, previos al frenesí y la excitación que sigue a la llegada de los toros. Las sensaciones son las mismas en la calle Estafeta, que en Las Parras,  en la calles de Sanse…y/o en cualquier pueblo de nuestra geografía.

Del Valle en la curva de las Parras.

Mismos gestos, saludos y esa tensión en los rostros que denota la tensión del momento. A continuación, el rumor primero y después el griterío de la gente avisa de la llegada de los toros.. y todo corredor deja a un lado sus miedos para enfrentarse a solas con el toro. Algunos, los más afortunados cogen sitio, y se produce ese momento que califican de mágico de mirar cara a cara al toro. Son unos instantes pero parecen eternos…

Del Valle es un corredor veterano, que ha vivido esas mismas sensaciones en infinidad de ocasiones. Pero en los encierros de Cuéllar ha vencido sus miedos y ha vuelto este año al mismo escenario, la calle Parras, donde resultó cogido en 2017. Y seguro que volverá de nuevo. Grande Fernando.

Autor: Ignacio Montalvillo

Muévelo

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