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Los efectos (in)deseados de las medicinas alternativas

Laura Senovilla, investigadora cuellarana.

Últimamente observo, con cierta reserva, un aumento en el número de personas defensoras de la homeopatía y medicina alternativa frente a la medicina convencional, basándose fundamentalmente en la premisa de que la homeopatía y la medicina tradicional son naturales. Con este artículo no pretendo convencer a nadie de que estos tratamientos son malos, sino aclarar ciertos aspectos de estas medicinas y defender la medicina convencional, sobre todo para las enfermedades graves.

¿Quién no toma, o ha tomado, miel con limón cuando le duele la garganta? Seguro que más de uno ha tomado salvados para el estreñimiento, propóleo para fortalecer el sistema inmune o suplementos como las vitaminas y el magnesio. En fin, remedios naturales que nos van a ayudar a sentirnos mejor.

El problema está cuando ponemos en manos de este tipo de medicina natural nuestro destino. Y me refiero especialmente al tratamiento del cáncer. Os voy a poner un ejemplo que en su momento a mí me impactó. En 2003 detectaron cáncer de páncreas al fundador de Apple, Steve Jobs. En lugar de llevar a cabo el tratamiento propuesto por los médicos, decidió tratarse a sí mismo mediante sesiones de acupuntura, bebiendo zumos especiales de frutas, y usando otros tratamientos que encontraba por internet. [Quizás le dio por comer semillas de manzanas (tono irónico).

Apostaría a que más de uno ha recibido por Facebook o whatsapp un vídeo que dice que las semillas de manzana curan el cáncer, pero que no se dice nada porque no les interesa a las farmacéuticas. Sin comentarios. Por favor, si me conoces… evita mandarme el vídeo.] A lo que iba, Steve Jobs estuvo tratándose de manera natural durante 9 meses antes de aceptar someterse a tratamientos convencionales de quimioterapia y cirugía. Es más, aceptó e incluso se gastó 100 000 $ para que le secuenciaran el ADN y así poder optar a la terapia más novedosa que estuviera disponible. Sin embargo, el cáncer había aparecido ya en el tejido alrededor del páncreas. En 2011, Steve Jobs moría arrepintiéndose de no haberse sometido de manera inmediata al tratamiento convencional. Los expertos decían que de haber sido así, hubiera alargado su vida o incluso curado.

Y es que la homeopatía, la medicina tradicional, y cualquier otro tipo de medicinas alternativas, están fundadas en conocimientos, aptitudes y prácticas basadas en teorías, creencias y experiencias, sean o no explicables, que no tienen ninguna base científica. Sin embargo, en ciertos casos, el uso tradicional de medicamentos procedentes de hierbas está bien establecido y ampliamente reconocido como inocuo y eficaz y puede ser aceptado por las autoridades nacionales.

Medicamentos.

Por otro lado, para que un medicamento (perteneciente a la medicina convencional) sea comercializado, este debe pasar distintas fases. Una primera etapa de investigación básica, donde de unos 10 000 medicamentos potenciales, sólamente 250 pasan a la etapa preclínica y, de estos, 5 a la etapa clínica. En esta última etapa es donde tienen lugar los ensayos clínicos de los que hablé en el primer artículo. Ningún medicamento puede comercializarse en España sin la autorización previa de la AEMPS (Agencia española de Medicamentos y Productos Sanitarios) o de la Comisión Europea. La autorización de comercialización se concede en base a criterios científicos sobre la calidad, la seguridad y la eficacia del medicamento que se trate. Estos tres criterios permiten evaluar la relación entre los beneficios y los riesgos del medicamento para las enfermedades y situaciones para las cuales es aprobado. Es más, tras su autorización, el medicamento queda sometido a una supervisión constante de las novedades en materia de riesgos y nuevos usos, de modo que en cualquier momento puede revisarse dicha autorización.

Además, la AEMPS cuenta con un procedimiento para el acceso a los medicamentos que no están autorizados en España, pero que sí están comercializados en otros países en aquellos casos en que su utilización sea imprescindible. Quizás conozcáis a alguien a quien hayan tratado con un medicamento procedente de, por ejemplo, Estados Unidos. Los controles allí no son menos severos. La FAD (Food and Drug Administration) es la responsable de la regulación de los medicamentos de uso humano. Por lo tanto, los tratamientos utilizados en la medicina convencional están mucho más controlados y, por lo tanto, son más seguros que aquellos empleados en las medicinas alternativas.

Personalmente, no estoy en contra del uso de estas medicinas no convencionales para males menores siempre y cuando el médico tenga conocimiento de ello. Y digo esto porque algunos de estos productos pueden interaccionar con los medicamentos prescritos por nuestro doctor dando lugar a reacciones no deseadas y que el médico no puede prever si no está al corriente. Pero en lo que no estoy de acuerdo, en absoluto, es en el tratamiento de enfermedades importantes con medicinas alternativas de manera exclusiva. Y para ejemplo, Steve Jobs.

Párense a pensar. El avance en el tratamiento y cura de enfermedades en las últimas décadas no ha sido gracias a la homeopatía y a las medicinas alternativas.

Fuentes utlizadas:

Organización mundial de la salud, https://www.who.int/es/.

Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, https://www.aemps.gob.es/.

Food and Drug Administration, https://www.fda.gov/.

Autor: Laura Senovilla González

Laura Senovilla. Investigadora. Comparte con los lectores temas de medicina y salud al alcance de todos.

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