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Desde el mar de Pinares: Algún día va a pasar algo…!

Manifestación en defensa de las pensiones.

Cada vez se extiende más el estado del malestar. Cada semana son más las sectores de población que muestran su enfado. Y cada día son más los colectivos que sacan a la calle su rabia contra una situación desesperante y contra un gobierno que se mantiene mudo ante los desastres y conflictos que él mismo ha creado o que no ha sabido solventar.

Desde comienzos de año los pensionistas, siempre tan callados, están en la calle hartos de que se rían de ellos unos ministros cínicos y mentirosos. El movimiento de las mujeres por la igualdad es imparable. Se ha extendido a todos los ámbitos y situaciones sociales: salarios, trabajos, responsabilidad familiar, ascenso social, Código Penal…Los colectivos por la diversidad sexual extienden sus reivindicaciones en las calles y parlamentos. Asociaciones y colectivos de profesores, estudiantes, de enfermos, de investigadores, de periodistas, de policías, de raperos…de los diferentes grupos perjudicados por todas las incapacidades de un gobierno que nos avergüenza a casi todos los españoles.

El esperpento de Cifuentes, que ha durado un mes y la sentencia por la violación de La Manada han superado todo lo que una sociedad democrática puede soportar. La ira y las protestas han rebasado todos los cauces habituales. Han pasado por encima de partidos y sindicatos, que son igualmente incapaces de escuchar la voz real de la calle. Tampoco ellos ni escuchan ni entienden lo que está pasando, enredados en el ombligo de sus problemas internos. El descontento, el malestar y la rabia caminan de la mano de colectivos que no tienen líderes definidos pero sí que tienen unos objetivos bastantes claros. Nadie puede capitalizar todos estos movimientos y todos contribuyen a sacar a la luz la situación real de los habitantes de un país real que los políticos sólo contemplan a través de estadísticas. Es urgente convocar unas Elecciones ya mismo y nadie se atreve a decirlo.

Todo el mundo está descontento por algo y la necesidad de hacerlo patente se ha extendido hasta los mismísimos jueces, tan justos ellos, que se han atrevido a enfrentarse con su ministro. El ambiente está tenso y caliente, sin llegar a hervir. Todavía. El gobierno que debería hacer frente a los problemas y a los conflictos se ha convertido en una cuadrilla de bomberos que intentan tapar y ocultar todas las alcantarillas por donde surge la podredumbre de un partido en descomposición. Ya no hay ningún programa político, ningún plan coherente de actuación. Simplemente medidas puntuales exigidas por el Ibex 35, por las potentes empresas eléctricas o por los grupos de poder amigos que reclaman su ayuda en las autopistas o en los juzgados. La oposición consiste en diferentes grupos de trepadores políticos que están en sus rincones estudiando encuestas y haciendo sus cálculos. ¿A alguno se le ha ocurrido que podrían unirse para acabar con esta situación, que para eso los hemos votado? Cada vez están más lejos de la calle.

La situación empieza a darme miedo porque es el caldo de cultivo perfecto para los populismos, cualquier populismo, también el nacionalista. Parece que estamos vacunados contra los caudillos. Pero pueden surgir profetas, salvapatrias o líderes que ante situaciones complicadas, problemas complejos, enfrentamientos enquistados, ofrecen soluciones simples de fácil enunciado, fácil comprensión y nulo análisis. Solo tienen que buscar un enemigo para hacerlo culpable de todos los problemas. Para unos ya es el estado español el culpable de todo. Para otros pronto serán los emigrantes en general, para otros los moros…

Hasta ahora estamos mostrando una madurez que no ha aparecido en otros países, víctimas del empuje populista, desde la pacata America First a la culta Italia, pasando por Gran Bretaña, Francia, Holanda, Finlandia…. Tras la variopinta multiplicación de nuestras manifestaciones, concentraciones, protestas, panfletos y manifiestos se podría recurrir al verso 20 del Mío Cid: “¡Dios, qué buen vasallo, si oviesse buen señor!”. Que traducido al lenguaje actual diría : “Joder, qué buenos ciudadanos, si se dieran buenos gobernantes!”.

Por todas estas cosas, cuando hojeo el periódico, ojeo el Facebook, veo al Wyoming o escucho conversaciones en el bar y huelo un ambiente tan cargado y enrarecido me viene a la mente algo tan expresivo como “algún día va a pasar algo”. ¡Ojalá!

Autor: Jesús Eloy García Polo

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